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Vistas Interiores del Patio y del Jardín del museo



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MUSEO MAZZONI
Reinauguración del museo


"El museo, qué fue fundado por Don Francisco Mazzoni, ha sido remozado, después de muchos años, sin tener mantenimiento, la intendencia y la dirección general de cultura de Maldonado emprendieron obras de restauración del mismo y hace algunos días atrás fue la reinauguración de este importante museo local y regional que habla de la historia de Maldonado y de la región".


“…El Museo Mazzoni es un riquísimo muestrario de todos los estilos que se fueron acumulando sobre estos pueblos de la costa como eco de la intensa navegación. La casa misma tiene algunos vestigios arcaicos, tales las rejas de ventana con una flor central de hierro que se dice simbólica de Maldonado y cuyo origen sería medieval (…) El profesor Mazzoni encontró en un gallinero postes torneados que debían ser parte de un lecho con baldaquino, logró reunir todos los fragmentos dispersos y reconstruir una espléndida cama de jacarandá brasileña.
Este lecho barroco rococó tiene la habitual cabecera formando un medallón que va tapizado, coronado por altas y elegantes curvas. Otra cama del mismo origen presenta una variación que es ya transición al doña María o neoclásico. En ella el remate es un alto moño tallado que une a dos guirnaldas de flores, de línea afín a la francesa Luis XVI y propia de Brasil…”. Recordemos que la entonces Provincia Oriental fue dominada por los portugueses y brasileños de 1817 a 1828, y formó parte del Imperio con el nombre de Provincia Cisplatina. Posiblemente de esa época provengan los muebles referenciados existentes en Maldonado. Según las autoras en Maldonado “…El segundo florecimiento se produjo a principios del siglo XIX cuando comenzaron a abrir los puertos del Atlántico y se multiplicaron los viajes de naves francesas e inglesas, muchas de las cuales terminaron en el fondo del mar.
De ese período hay en el Museo una preciosa mesa de juego inglesa, neoclásica, con tapa abatible, cenefas talladas con diseños de palmas e incrustaciones de bronce. Hay también un importante piano Collard & Collard que se atribuye a Francisco Aguilar, creador, entre otras cosas, de una fábrica de azulejos, algunos de los cuales pueden verse sobre los muros de la casa. Según Mazzoni, Francisco Aguilar, que habría de revolucionar las costumbres mobiliarias del lugar, era hijo del gobernador de Canarias. Se embarcó hacia América en nave propia capitaneándola él mismo a pesar de sus escasos 25 años y trayendo una gran tripulación además de 30 familias de colonos canarios. Su esposa murió durante la cruel travesía pero sobrevivieron dos hijitas. Llegó a Maldonado en 1811 e inmediatamente se plegó a la causa independentista, sin duda porque se había formado en Inglaterra, principal promotora de ese movimiento. Inmediatamente se instaló con gran elegancia en casa propia y volvió a casarse con una joven del lugar, Catalina Piriz del vecino pueblo de San Carlos, integrándose así a la sociedad criolla que lo designó alcalde.
Durante su función como tal consta que hizo servir en las fiestas patrias no solamente mate sino café en pocillos (lo que documenta la existencia de esa costumbre antes de 1830). Aguilar fue el gran empresario múltiple del Uruguay. Traía madera del Brasil e importaba camellos de África para vencer esas montañas de arena que impedían el transporte a lo largo de la preciosa y temible costa. Traía avestruces para mejorar en sus estancias la raza de los ñandúes, era dueños de esclavos, quintas, casas y de un horno para las baldosas que le preparaban Marcial y Pepe, sus dos especialistas. Se distinguen los azulejos de Aguilar por el colorido diferente de los habituales azulados o violáceos del Pas de Calais. Predomina en ellos un amarillo muy nítido que puede ir cuadriculado en negro. Un juego de cuatro baldosas combina cintas amarillas sobre fondo celeste uniendo ramilletes circulares. No tenemos precisiones sobre la época en que este ambicioso diseño fernandino salió de la fábrica del tinerfeño…” Precisamente en el Museo Mazzoni existen numerosos ejemplares de las conocidas cerámicas de Aguilar. Continúan las autoras: “…introdujo Aguilar el uso de la chimenea (remplazando el brasero) y el de los candelabros de plata inglesa, y fueron notables sus reuniones musicales cuando se sentaba al piano con su hijo e interpretaba piezas para flauta y piano.
Primer ciudadano naturalizado del Uruguay, en 1815, quedó nuevamente viudo y volvió a casarse y tener hijos y terminó presidiendo el Senado de la República. No por casualidad, los 30 años de su intensa actividad fueron aquellos mismos en que la influencia ibérica cedió a la británica en esta parte del mundo. Esta influencia se advierte claramente en las modas mobiliarias con la introducción de los juegos enchapados de caoba para sala, comedor, dormitorio, escritorio que abundan tanto en este museo regional como en los históricos de Montevideo y en las casas de antigüedades en general. Un tipo de artesanía mobiliaria particular de Maldonado es el de los baúles forrados con piel de lobo. (Aguilar, dicho sea de paso, tuvo también la concesión de la isla de los Lobos, primera industria de toda la región.) De los objetos para uso doméstico hechos con piel de lobo marino ha sobrevivido un baúl muy representativo del período romántico (es decir, posterior al neoclásico) pues se trata de una pieza de 1858.
El baúl, de tapa redondeada, tiene el tamaño habitual de los de ajuar (marriage chets) que solían preparar las novias campesinas, en el que iban acumulando ropa para su nueva casa. Los cueros están aplicados mediantes tachas que van formando una ornamentación a base de estrellas y corazones, incluyendo, además, el año y el nombre de la dueña: Luisa Chalar. La historia de esta pieza es clásica de la región. Un náufrago inglés llegó a Maldonado y se enamoró de una fernandina, hija de franceses: Louise Chalar. Fuese a trabajar a la isla de los Lobos en tanto ella preparaba el casamiento y en la isla inventó aquel baúl para regalárselo. Pero antes de casarse tuvo que volver a Inglaterra –quizás para arreglar sus papeles- y en el viaje de retorno volvió a naufragar y murió. La joven cubrió con papeles aquel mueble que era un constante recuerdo de su tragedia y así lo descubrió Mazzoni, quien devolvió esa reliquia a la historia de Maldonado rescatándola para su museo…”. Los objetos reseñados por Carreño y Bomchil pueden observarse en la exhibición permanente del Museo Mazzoni, junto con otras interesantes piezas museísticas.
Por el Dr. Fernando Cairo

 



 

 



 
Antiguo dormitorio con cama de época
 

Objetos que integran la colección del museo
 
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